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La importancia de saber compartir

Que los niños no sean egoístas es algo que deben aprender desde pequeños. Compartir y respetar los turnos de otros, ayuda a mejorar sus relaciones con los demás. 

 

Al igual que te preocupas porque tus hijos sean juiciosos, independientes, cariñosos, responsables, debes asegurarte que sepan compartir. Ser generosos y desprendidos de las cosas materiales hará que no solo tengan mejores relaciones interpersonales, sino que crecerán sin la mentalidad de que todo les pertenece y todo se lo merecen.

 

No es una tarea fácil, pero tampoco imposible. El sentimiento de propiedad entre los 3 y 7 años cobra fuerza y adquiere todo el sentido del mundo.  Escenarios como el jardín o el colegio ayudan a que se enfrenten a la dinámica de compartir y trabajar en equipo. Para que en la casa no se convierta en un tema de discusión. 

 

Tu labor como mamá es ayudarlos a comprender que el que presten algo no significa que lo hayan perdido. Que es necesario ponerse en el lugar de los demás de vez en cuando y entender que algunas cosas son de ellos, pero otras no.  Hablarles de manera clara y tranquila es clave para lograr buenos resultados.  Los sermones y la insistencia no funcionan. “Debes compartir”, “ya tuviste tu turno ahora le toca al otro”, funcionan de forma contraria así que la próxima vez preferirán quedarse en casa en lugar de salir al parque a jugar con tal de no ceder sus cosas.

 

Lo mejor que puedes hacer es transformar dichas situaciones en lecciones prácticas. Haz que compartir sea divertido. Enséñales juegos de equipo en los que varios jugadores trabajan juntos para alcanzar una meta común. Si en tu casa quedó un poco de helado, enséñales que hay que compartirlo entre todos los miembros de la familia. Puedes pedirles que sean ellos quienes se encarguen de hacerlo, así se familiarizarán con el concepto de compartir. 

 

Cuando veas que han dejado que otro tome sus cosas, felicítalos, diles que estuvo muy bien y que es muy generoso. Por ningún motivo los compares con otros niños, porque lo único que conseguirás es que se sientan frustrados y sus habilidades sociales retrasadas.  Lo más recomendable es:

● No castigarlos. Si les dices que son egoístas y los disciplinas cuando no comparte, o los obligas a compartir sus juguetes favoritos, lo único que conseguirás es que sientan tristeza, no generosidad. (Si quieres saber más sobre la discipplina en los niños da click acá https://www.klim.com.co/articulo.aspx?alias=por-favor-y-gracias).

● Hablar con ellos. Cuando peleen por un juguete, ayúdalos a descubrir qué pasa en realidad. 

● Respetar sus cosas. Si los niños sienten que su ropa, sus libros, sus juguetes no son bien tratados, es poco probable que los vayan a prestar. 

 

El secreto está en la comunicación y el ejemplo que les des. Si ellos ven que en casa tú no compartes tus cosas no esperes que ellos lo hagan. Sé paciente y no los dejes solos en este proceso. Compartir es un valor que se aprende entre varios y nadie mejor que tú para estar en su equipo. 

 

Fuente:

Martha Flautero. 

Psicóloga. 

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