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Dolores en el crecimiento de tu hijo, ¿Qué hacer?

Cuando tu hijo se despierta a la noche llorando y quejándose de un dolor punzante en las piernas  generalmente tú le haces masajes y lo calmas tanto como puedes, pero no estás segura de darle algún  medicamento o llevarlo al médico. Si esta situación te suena familiar es probable que tu hijo tenga  dolores de crecimiento, esto es muy común en niños de aproximadamente 7 u 8 años y un incidente    normal en aproximadamente el 25 % al 40 % de los niños. 

 

 ¿Cuáles son sus causas?

 No existe un motivo comprobable que asegure que el crecimiento de los huesos provoque dolor. Las  causas más probables son los dolores musculares o malestares que se producen por saltar, trepar y  correr, algo que los niños activos realizan durante el día. Los dolores pueden aparecer después de que  un niño haya tenido una jornada deportiva intensa.

 

Signos y síntomas

Los dolores de crecimiento siempre se concentran en los músculos, y no en las articulaciones. La mayoría de los niños informan tener dolores en la parte delantera de los muslos, en las pantorrillas o detrás de las rodillas. Mientras que las articulaciones afectadas por enfermedades más graves están hinchadas, enrojecidas, sensibles con la palpación, al contrario de las articulaciones de los niños que tienen dolores de crecimiento, las cuales a simple vista parecen normales.

Si bien los dolores de crecimiento suelen aparecer a última hora de la tarde o temprano en la noche antes de acostarse, a veces el dolor puede despertar a un niño que está dormido. La intensidad del dolor varía según el niño, y la mayoría de los pequeños no siente los dolores todos los días.

Seguramente te preguntas cómo identificar si se trata de un dolor de crecimiento o algo que requiera mayor atención. Para ellos, los médicos al momento de diagnosticar los dolores de crecimiento, tienen como principal síntoma, la respuesta del niño cuando mientras revisan la parte del cuerpo donde manifiestan su dolor. A los niños que sienten dolor debido a una enfermedad grave, no son capaces de soportar la revisión porque el movimiento suele aumentar el dolor. Sin embargo, aquellos con dolores de crecimiento tienen una respuesta diferente: se sienten mejor cuando los cargan, masajean y abrazan.

Los dolores de crecimiento son lo que los médicos llaman un diagnóstico por exclusión. Esto significa que se deben descartar otras enfermedades antes de diagnosticar los dolores de crecimiento. A menudo, una historia clínica y un examen físico exhaustivos realizados por el médico pueden conseguirlo. En muy contadas ocasiones, tal vez haya que realizar análisis de sangre y radiografías antes de llegar al diagnóstico final de dolores de crecimiento.

 

¿Cómo ayudar a tu hijo cuando sienta dolor?

Algunas cosas que tal vez ayuden a aliviar el dolor pueden ser:

1. Masajear la zona.

2. Aplicar una almohadilla térmica en la zona.

3. Administrar ibuprofeno o paracetamol (nunca administres aspirinas a un niño menor de 12 años por su asociación con el síndrome de Reye, una enfermedad poco común pero que puede causar la muerte)

¿Cuándo llamar al médico?

Llama al médico si alguno de los siguientes síntomas se presenta cuando tu hijo está dolorido:

1. Dolor persistente, dolor por la mañana, hinchazón, enrojecimiento en una zona o articulación específica.

2. Dolor asociado con una lesión en particular.

3. Fiebre.

4. Erupciones cutáneas fuera de lo común.

5. Pérdida del apetito.

6. Debilidad.

7. Cansancio.

Estos signos no ocurren con los dolores de crecimiento, y el médico debe evaluarlos.

Aunque los dolores de crecimiento suelen indicar la presencia de una enfermedad que no reviste gravedad, pueden ser molestos para un niño o los padres. Puesto que parece que los dolores del niño se han curado por completo por la mañana, los padres suelen sospechar que el niño está fingiendo. Sin embargo, este no suele ser el caso. El apoyo y la seguridad de que los dolores de crecimiento pasarán a medida que los niños crezcan puede ayudarlos a que se relajen.

Una buena alimentación, es clave este difícil proceso por el que tu hijo está pasando, por eso compleméntala con la  nutrición superior que te ofrecen los alimentos lácteos de KLIM ®

 

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